Derechos humanos y perspectiva de género


Si bien los distintos movimientos feministas procuran la igualdad de derechos entre géneros, la interpretación de cada cultura sobre los derechos humanos y la construcción cultural del hombre y de la mujer son una barrera para lograr un camino de cambio uniforme a nivel mundial. Los derechos humanos, al igual que la igualdad de género, han adquirido una interpretación según el globalismo localizado. Existen países, fundamentalmente los más poderosos, que han manipulado la interpretación y la aplicación de los derechos humanos y los derechos de las mujeres, para obtener réditos políticos y económicos.

Es innegable que las condiciones políticas, sociales, económicas y culturales difieren dependiendo de cada lugar, lo que condiciona de algún modo la aplicación de los derechos humanos. Esta situación no debería ser así, ya que la aplicación de los mismos debería trascender las diferentes culturas. Los derechos humanos son inherentes a todos los seres humanos, por lo que deben ser iguales para todos y todas sin importar su origen.

En Uruguay, uno de los pilares de los derechos humanos como la igualdad, no ha logrado una aplicación total, y las diferencias existentes entre hombres y mujeres aún son muy notorias. A nivel laboral las mujeres siguen percibiendo, por igual tarea, salarios menores que los hombres, y en los cargos de dirección sigue siendo el hombre, quien predomina. Por lo tanto es necesario plantearnos que si el principio de igualdad entre hombres y mujeres ya se encuentra incluido dentro de los derechos humanos no debería ser necesario construir un nuevo principio para la igualdad entre los géneros. En este sentido el Estado es quien ha asumido el rol de garante de los derechos humanos para la población, y por tal motivo, es también quien debe hacer respetar el principio de igualdad ya consagrado. Esta apreciación puede llevar a plantearnos que los discurso de derechos humanos y los derechos de igualdad para las mujeres que han venido incorporando los partidos progresistas, es para llenar un vacío político existente y que en realidad no han logrado encauzar en sus diferentes gobiernos las acciones iniciadas por los movimientos organizados no gubernamentales.

Es necesario que el  Estado brinde a las mujeres los recursos legales para luchar por sus derechos. En este sentido, fortalecer la participación activa de las mujeres en los procesos de toma de decisiones es fundamental para garantizar un proceso de igualdad en todos los ámbitos.

Tanto a nivel nacional como internacional, es notorio que la igualdad entre hombres y mujeres no fue la fuente inspiradora de los derechos humanos, pero a raíz de las movilizaciones mundiales por la igualdad de género es que se viene intentando incorporar los derechos de las mujeres dentro de los tratados. La comunidad internacional busca plasmar los derechos humanos con una visión uniforme y una estructura de los mismos, por lo tanto, no parecería lógico tener que comenzar a desarrollar derechos para cada grupo de la sociedad que se siente vulnerado, ya que los fundamentos que le garantizan la protección y el respeto a la vigencia de los derechos, deberían estar contemplados en los derechos humanos para todos y todas y no para grupos específicos.

Ha quedado demostrado que la diferencia de género es uno de los mayores ítems de violencia en las sociedades actuales. Las mujeres se encuentran todo el tiempo expuestas a actos violentos por el hecho de vivir en una sociedad machista, que a pesar de los esfuerzos por parte de diferentes sectores, no ha logrado cambiar esta concepción. Por lo tanto, es necesario por parte de los Estados propulsores de los derechos humanos, replantearse ciertos aspectos de los mismos, e incluir una mirada de género en ellos, con el objetivo de abarcar una problemática existente y así realmente lograr la igualdad entre los seres humanos.

Desde la perspectiva de la comunicación, es un punto de inflexión comenzar a trabajar fuertemente la democratización y el acceso a los medios para empoderar a las mujeres del cambio. La nueva era de la comunicación digital nos permite enfocar y segmentar de mejor manera las problemáticas existentes, y así lograr trabajar la temática con diferentes acciones y públicos.

Federico Rosadilla

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